Si has leído la Biblia, entonces seguro que en algún momento te has encontrado con el nombre de la Sunamita. En este artículo, te hablaremos en detalle sobre quién es y cuál es su papel en las Sagradas Escrituras.

Entonces, ¿qué dice la Biblia sobre la Sunamita?

La Sunamita es un personaje bíblico que, en específico, aparece mencionado en el libro de Reyes, en el capítulo 4 del segundo libro. Aquí podemos encontrar un relato que nos habla de la historia de una mujer de Sunem que fue visitada por el profeta Eliseo.

Respecto a este último, podemos decir que Eliseo es uno de los profetas más importantes del Antiguo Testamento. Él vivió en el siglo IX a.C. Se le menciona por primera vez en el libro de 1 Reyes, donde se dice que fue discípulo del profeta Elías.

Después de que Elías ascendiera al cielo, Eliseo se convirtió en el líder de los profetas y continuó con la obra de su maestro. Al igual que su maestro, Eliseo realizó muchos milagros y prodigios por el poder de Dios. Algunos de los milagros más conocidos de Eliseo incluyen la curación de un hombre con lepra, la multiplicación de panes para alimentar a un grupo de profetas, y la resurrección de un niño muerto, de la que hablaremos a continuación.

En esta historia, la Sunamita es descrita como una mujer virtuosa y generosa que se preocupa por el bienestar de Eliseo. Ella ofrece a Eliseo un lugar para quedarse en su casa, con el fin de que pueda descansar y recuperarse de sus viajes y, finalmente, incluso construye una habitación para él. La Sunamita no pide nada a cambio de su hospitalidad, pero Eliseo desea recompensarla por su amabilidad.

Cuando Eliseo se da cuenta de que la Sunamita no tiene hijos, él le promete que tendrá un hijo al año siguiente. La Sunamita se queda embarazada y tiene un hijo, tal como Eliseo había prometido. Sin embargo, varios años más tarde, por desgracia, el hijo de la Sunamita fallece.

Entonces, la mujer lleva a su hijo a la habitación que había construido para Eliseo y le solicita su ayuda. Entonces, el profeta Eliseo va a la habitación y ora pleno de Fe a Dios; con esto, logra hacer que Dios interceda y dé vida al niño.

Sin embargo, debemos dejar en claro que la Sunamita no esperaba nada a cambio de su ayuda a Eliseo, pero su actitud de bondad y generosidad fue recompensada con la bendición de tener un hijo y la oportunidad de ser testigo de un milagro.

¿Qué nos enseña la historia de la Sunamita?

Como has podido leer, la historia de la Sunamita nos enseña importantes lecciones sobre la fe, la perseverancia y la provisión divina.

En primer lugar, nos muestra la importancia de la fe en Dios y la confianza en su provisión divina. Es el quien lo sabe todo y ya tiene planes para nosotros, por lo que en ningún momento debemos de dudar o cuestionar estos planes. Esto fue precisamente lo que hizo la Sunamita, y es que, si probablemente no hubiera tenido fe en nuestro señor, su hijo no hubiera vuelto a la vida.

Aunque la Sunamita no pudo tener hijos por sí misma, confió en el profeta y en la promesa de Dios, por medio del profeta Eliseo, de que tendría un hijo.

Además, la Sunamita también nos enseña sobre la perseverancia en tiempos de dificultad. Cuando su hijo murió, no se rindió ni perdió la fe en Dios. En lugar de eso, buscó la ayuda del profeta y perseveró hasta que su hijo fue devuelto a la vida.

De esta historia bíblica también podemos aprender la importancia de ayudar y ser amable con las otras personas. Tengamos en cuenta que la Sunamita fue una amiga y benefactora del profeta; todo esto, sin el interés de recibir algo a cambio; sin embargo, esto le trajo grandes bendiciones de Dios.

Así, al igual que la Sunamita, podemos ayudar a los demás y ser amables con ellos, y esto puede traer bendiciones y recompensas a nuestra vida. Si bien no debemos de obrar con este propósito, sino, idealmente, hacerlo de forma desinteresada.